Otro otoño más

Se llega la temporada más espectacular y no puedo dejar de mencionar lo emocionada que me encuentro ante tales situaciones. Con la llegada del otoño llegan las festividades más importantes, los momentos más memorables de mi vida, por ello y otras cosas más es que me encanta.

El otoño, como ya lo he dicho anteriormente, es mi estación del año favorita, amo ver como las hojas caen, el clima no es ni cálido ni frío, está la temperatura media, los días perfectos para salir a pasear con unas botas de lluvia (claro que aquí en la colonia en la que vivo se ve terrible el panorama :D).

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“Ha pasado un largo tiempo desde que soñé por última vez”. by Lee Mayra Darcy

Sentí los rayos del sol sobre mi rostro, giré mi cuerpo para sentirlos mejor, estiré mis brazos y quité las cobijas de mi cuerpo. Amaba sentir la luz del día sobre mi, miré mi despertador, eran las 8:00 am, había dormido demasiado, era fin de semana. Tomé un vaso, le eche agua y la bebí, observé el muro que tenía frente a mí, eran las fotos de lo que había estado haciendo todo ese año y mis planes por futuro a realizar. Entre todas las notas que encontré, hubo dos que llamaron mi atención.

La primera decía:

*No tardo, sólo fui a comprar unas cosas para el desayuno, Te amo.

*17 de noviembre de 2010

-Realmente han pasado 5 años, perdón por haberlo olvidado, te dije que seguiría adelante con mi vida y es lo único que estoy haciendo, gracias por hacerme la persona que hoy soy.

Era temporada de día de muertos, en mi hogar seguía la tradición de honrar a nuestros ancestros el 1 y 2 de noviembre, realizábamos una ofrenda con la comida que a nuestros seres queridos les gustaba en vida y se las colocábamos en un altar. Me dispuse a poner el mío, puse comida, frutas, verduras, dulces,  bebidas alcohólicas, fotografías de ellos y en un rincón, aquel papelito amarillo que decía la fecha.

Me senté frente al altar, y comencé a recordar cada memoria que tenía con ellos, menos de aquel papel amarillo, con esa persona recapitulé cada momento que viví a su lado.

17 de noviembre de 2010

Salía por primera vez de compras después de 3 meses de no hacerlo, estaba en casa mejorando mi aspecto, tenía la meta de no comprar nada hasta que estuviera en mi peso ideal. Caminaba entre las tiendas para poder adquirir cuantas cosas lindas viera, entre tantas bolsas que llevaba, choqué con una persona y caí al suelo con todas mis compras. Me sentía frustrada, al caer me había dado cuenta de cuan egoísta me estaba volviendo.

Me estiró la mano para levantarme aquella persona, giré para ver su rostro, ¡cuán atónita me quedé cuando lo vi! Era él, era a quien estaba esperando, aquella persona que una tarde se fue y no dijo adiós. Me levantó del suelo y llevó todas mis cosas al coche. Cuando terminó se apartó sin decir una palabra como aquella ocasión en donde solo podía ver su espalda.

-¡Espera!-Grité con todas mis fuerzas

Corrí a alcanzarlo, él caminaba más rápido, me quité mis zapatos y logré alcanzarlo, él tenía la mirada baja, traté de levantar su rostro, era en vano,  cuando por fin pude hacerlo, sus lagrimas cayeron entre sus mejillas. No dije ni una sola palabra, sólo lo abracé con todas mis fuerzas.

En alguna ocasión alguien me dijo que cuando una persona era sincera, se podía notar en su tristeza. Me aferré a él como nunca, esta vez no lo dejaría partir. Tiempo atrás eramos unos niños que no sabíamos lo que queríamos, sólo vivir y ser libres, es por ello que jamás lo seguí, mi egoísmo no permitía pensar en alguien más.

A partir de ese momento seguimos en contacto, nos volvimos inseparables y comenzamos una relación, un año después estábamos más felices que nunca, yo esperaba alguna proposición de su parte, pero no llegaba, me sentía confusa pues todo iba bien, cada que trataba de hacer planes con él, sólo evadía el tema. Pero una tarde, frente a mis ojos se desvaneció.

Esa misma tarde me enteré que tenía Leucemia, era la segunda vez que lo atacaba, y en esta ocasión el tratamiento era más agresivo y la última opción. Sentí como mi mundo se desvaneció con él.

-Pensé que se había ido para siempre, que por fin seríamos felices-fue lo que me dijo.

-No importa que haya más allá, yo estoy contigo y con eso me basta para ser feliz-le respondí.

Y así fue, me quedé a su lado, durante un año más, en el que estaba con él en el hospital, me turnaba para estudiar, trabajar y permanecer a su lado, trataba día con día de animarlo, de darle una esperanza por la cual luchar, contrario a él, que cada día se despedía de mi y me pedía que lo olvidara.

Una tarde sin más me pidió casarnos. Quedé en shock ante tal proposición, era lo menos que esperaba dado que no hacía planes para el futuro, pero decidió dar aquel paso, acepté sin pensarlo. Sabía que cuando diría esas palabras era porque algo iba suceder y como se lo prometí, estaría con él. Aquella tarde nos casamos por medio de un ritual de la naturaleza.

-Prometo amarte lo que me resta de vida-fueron sus palabras hacia mí.

-Prometo amarte todo el tiempo que el destino decida juntar nuestros caminos-le dije.

-No pudiste decir mejores palabras-me dijo al oído.

Entonces sellamos nuestra promesa con un beso. Después vi como su último suspiro, su ultima mirada y su última sonrisa me las regalaba a mi.  Cuan doloroso fue para mi despedirme de esa persona, desprenderme de sus recuerdos era lo peor que me estaba pasando, me quedé al final, quería despedirme de él, sin que nadie nos interrumpiera.

-Hoy me despido de ti, no me quiero ir sin darte las gracias por haberme permitido amarte, sé que todo este tiempo estabas haciendo que me olvidara de ti poco a poco, lo siento por no haberte hecho caso, hoy me voy de aquí, buscando una felicidad que en algún lado me espera como tu mismo dijiste. El destino hoy separó nuestros caminos, me llevo conmigo todo el amor que me diste y la esperanza de encontrar algo bueno en mi camino.

Y así fue, 3 años después encontraba a la persona a quien decidí amar por el resto de mi vida. Cada amanecer a su lado era el regalo más grande del cielo, sentir los rayos del sol en mi rostro y verlo a él a mi lado era lo mejor que podía haberme sucedido.

Había pasado mucho tiempo, desde la última vez que soñé. 

by Lee Mayra Darcy

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