Microrrelato: Un deseo

>>Si tu supieras como te ansía cada espacio de mi cuerpo, como palpitan tus recuerdos en el alma, cuando se queda tu presencia aquí en mi pecho<<

Lo miré a los ojos, era el ser más maravilloso que podría existir sobre la faz de la Tierra, ¿Qué había hecho yo para merecerlo? Era tan feliz, que temía que algo más pudiera cambiar ese destino, estaba tan temerosa que no quería salir de mi madriguera y nos quedáramos dentro por siempre. En una ocasión, él  me preguntó: Si tuviera una lámpara mágica en mis manos ¿Qué deseos le pediría al genio?

-Nada-fue mi respuesta.

-Pero madre, ¿No quisieras que mi padre estuviera aquí?-fue lo que me dijo mi hijo al obtener mi respuesta.

Sólo lo miré y no supe que más decirle. Había evitado con toda mi alma esa conversación, fueron 15 años los cuales callé todo lo que sentía, pero creí que era el momento adecuado para decirle cada detalle y mis razones por las cuales había dado esa respuesta.

-Tu padre y yo nos conocimos desde que éramos unos niños, fuimos grandes amigos, estuvimos cerca del otro en cada momento importante de nuestra de vida, él estuvo ahí cuando tuve mi primer desengaño y yo estuve a su lado cuando su padre falleció. Fueron tiempos maravillosos, nuestro juego preferido: La Rayuela.

Miré fijamente su foto, y sin querer una lágrima rodó sobre mi rostro. Mi hijo me abrazó y me pidió no continuar, porque era doloroso ese recuerdo, pero quería que supiera todo lo que había pasado, aunque no lo volviera a repetir en mucho tiempo.

-Tenía tu 23 años cuando conoció a Ivana, una mujer muy hermosa, la describiría como una modelo, alta, rubia, ojos color verde, complexión media. De carácter un ángel, era muy difícil que tu padre no se haya enamorado de ella, pues además de ser una gran mujer, era la sensación en la universidad porque venía de intercambio, me parece que de Alemania, no recuerdo muy bien. Faltaban poco más de seis meses para que nos graduáramos, y él se enamoró, fue su grande amor.  Salía en ese entonces con Tony, un tipo que era bajista en una banda, fueron momentos geniales, tuvimos citas dobles, ¡Ya te imaginarás cómo estaba el ambiente!

-Pero, ¿En qué momento pasó la historia donde yo me formé?-preguntó mi hijo curioso.

-Ah bueno, pues nos graduamos, tu padre como Médico y yo como Químico, sabíamos que el año había llegado a su fin e Ivana tenía que volver a su país de origen, así que junto con tu padre ideamos la forma en que le propusiera matrimonio, fue la cosa más romántica del mundo e irresistible de negarse. Una tarde, justo unas horas antes de que partiera, fuimos a su hogar para hacerle la propuesta, yo toqué la puerta y él se arrodilló con un ramo de rosas, justo detrás me coloqué con un letrero donde le pedía formalmente ser su esposa. Entonces Tony abrió la puerta, estaba sin camisa, y a su encuentro Ivana llegó. Fue un shock para ambos. Nos refugiamos en nuestra amistad y por supuesto a tomar alcohol los fines de semana para olvidar ese trago amargo. Así que unas semanas después, con varios tragos dentro, nosotros terminamos juntos una noche. No supimos como pasó, a qué hora nos fuimos ni cómo llegamos a ese lugar. Ahí fue donde inició esa historia que ni por la mente nos cruzó, podría suceder. Y un mes después, nos llegaba la noticia de que venías en camino, estábamos confundidos pero a la vez felices, porque era algo que ambos deseábamos, así que intentamos con todas nuestras fuerzas que esto funcionara. Entonces la vida hizo lo que hace siempre, tan sólo una simple esperanza para después quitartelo de un tajo. Tu padre falleció en un accidente después de volver del trabajo. No sabía cuánto lo amaba hasta que eso sucedió, ni sabía cuánto él me amaba hasta que descubrí esa carta que te escribió cuando se enteró de tu llegada. No me arrepiento de nada, no le pediría a un genio que me regresara a tu padre, porque todo el tiempo que viví con él me hizo darme cuenta de que fuimos felices y no necesitábamos más para continuar. Hasta que llegaste a mi vida y supe que eras mi mundo entero, si lo digo ahora y no antes es porque ya eres más maduro y pronto conocerás más de la vida, vivirás tus propias experiencias y te enamorarás.

Él se marchó satisfecho a la fiesta de cumpleaños de su amiga y yo me quedé en la casa observando el álbum de fotos que tenía de Eddie, mi gran amor, lo abracé con todas mis fuerzas y lloré durante unos minutos.

-No pediría que te trajeran de vuelta, porque jamás te has ido, has estado tan vivo dentro de mi corazón que es como si estuvieras aquí. 

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